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General

Artrosis

artrosis columna

 

Al igual que en el resto de los huesos del cuerpo, la artrosis vertebral es una enfermedad degenerativa que, con el paso del tiempo y los movimientos repetitivos, produce el desgaste del disco intervertebral que sirve de “almohadilla” entre los huesos.

Con la edad, todos presentamos signos de desgaste y degeneración ósea así que, si se realiza una radiografía, a partir de los 30 años es normal que aparezcan signos de artrosis en algún lugar de la columna, aunque no se tengan molestias en dicha zona.

Al desgastarse estas “almohadillas”, los huesos de las vértebras crecen por los lados (osteofitos) y chocan, produciendo la deformación de la articulación.

El síntoma principal de la artrosis es el dolor, que al principio sólo se sufre al realizar determinados movimientos pero que, con el tiempo, se va extendiendo hasta convertirse en permanente.

Además, como duele al moverse, se evitan determinados movimientos o se realizan de manera forzada, lo que puede llevar a que los músculos se atrofien o se produzcan contracturas musculares.

Una vez diagnosticada la enfermedad se valorará cual es el tratamiento adecuado: antiinflamatorios, corticoides, fisioterapia o cirugía.

Escoliosis

escoliosis

 

La escoliosis es una desviación de la columna vertebral que, en lugar de permanecer recta y centrada en la espalda, adquiere una forma de “S” o de “C”.

Aunque no somos exactamente simétricos, aquellas personas que padecen una escoliosis tienen una clara diferencia entre la altura de ambos hombros o de las caderas y si se les mira de espaldas, la curva de la columna es mayor hacia un lado que hacia el otro.

Sus causas pueden ser desconocidas (escoliosis idiopática), congénitas o por problemas neuromusculares.

Es muy frecuente en los niños (más en las niñas) y en muchos casos, sólo necesita un control médico periódico. Dependiendo del tipo y la edad, puede ser recomendable el uso de un corsé que ayude a mantener recta la columna durante el periodo de crecimiento.

En algunos casos muy severos se hace imprescindible recurrir a la cirugía –una o varias intervenciones, dependiendo de la gravedad– para “enderezar” la columna y evitar otro tipo de complicaciones.

Espondilitis anquilopoyética

espondilitis anquilopoyetica

 

La espondilitis anquilopoyética o espondilitis anquilosante es una enfermedad de origen reumático que, aunque puede afectar a otras articulaciones, se da con mayor frecuencia en la columna vertebral.

La enfermedad consiste en una inflamación de las articulaciones (en especial en la zona lumbar, aunque puede afectar a toda la columna) que, con el tiempo, puede llegar a “soldar” las vértebras y dejar rígida la zona afectada (columna en caña de hombre).

Si bien con el ejercicio se alivia el dolor, el reposo no lo consigue y empeora por la noche o con la inactividad. También se va perdiendo la flexibilidad y va aumentando la sensación de fatiga.

Por sus especiales características se puede tardar varios años en llegar a diagnosticar esta enfermedad que, para poder ser confirmada, debe presentar tanto síntomas clínicos como evidencias radiológicas y analíticas.

En principio afecta en mayor medida a los hombres que a las mujeres y los primeros síntomas pueden aparecer a partir de los veinte años.

El tratamiento será personalizado para cada paciente y puede incluir analgésicos y/o antiinflamatorios, de distinto tipo e intensidad según el punto en el que se encuentre la enfermedad.

La cirugía se contempla sólo en aquellos casos en los que las articulaciones se ven gravemente dañadas y no existe otra posibilidad.

Estenosis de canal

estenosis canal

 

Por el interior de la columna vertebral –a través del canal medular– pasan la médula y la raíz espinal. Cuando este canal se estrecha, haciendo que el espacio para que quepan la médula y la raíz sea más pequeño, se produce una estenosis de canal.

Lo normal es que esto se produzca a causa de una deformación de los huesos de las vértebras o un crecimiento anormal del tejido de alrededor, pero también puede ser producto de un traumatismo fuerte, que desplace discos o vértebras y que invadan el espacio destinado al canal.

A pesar de que exista un estrechamiento, si queda suficiente espacio para permitir el paso de la médula y la raíz espinal no pasa nada (de hecho hay personas que tienen estos estrechamientos de forma natural) pero, si se produce una invasión del canal que presiona las raíces nerviosas o la médula, se producirá un cuadro doloroso, con entumecimiento, debilidad y hormigueo en las extremidades.

La exploración médica, el análisis de los síntomas y las pruebas radiológicas y/o neurofisiológicas necesarias, serán las que certifiquen la existencia de una estenosis de canal y su importancia.

En cuanto al tratamiento, dependerá de cada caso, y será el médico especialista el que determine si se debe seguir un tratamiento conservador o es necesario recurrir a la cirugía.

Fracturas

fractura columna

 

Por definición, se dice que hay una fractura de columna cuando se rompe alguna de las vértebras que forman la columna vertebral.

Las causas de que se produzcan estas fracturas pueden ser de muchos tipos, como un golpe fuerte o una caída, el impacto en los talones al saltar o la pérdida de masa ósea y el consiguiente debilitamiento de los huesos.

Las personas que padecen osteoporosis están muy expuestas a sufrir este tipo de lesiones, ya que la pérdida de la masa ósea convierte a los huesos en unos elementos frágiles y propensos a las fracturas.

El uso prolongado de algunos medicamentos, estar sometidos a determinados tratamientos médicos y el padecer otras patologías, así como una alimentación inadecuada o la falta de actividad física, también pueden favorecer este debilitamiento óseo.

El síntoma principal es el dolor en la espalda, por lo que deberá acudir a su médico para que le realice una exploración y las pruebas clínicas adecuadas.

Una vez confirmada la fractura, su localización exacta y su importancia, será el especialista quién determine cual es el tratamiento a seguir, bien conservador o bien quirúrgico (estabilización de la columna, cifoplastia o vertebroplástia).

En cualquier caso no debe dejarlo con un “ya se unirán los huesos solos”, puesto que una fractura mal tratada puede ser origen de múltiples complicaciones que afecten no sólo a la columna, sino a otros órganos del cuerpo.

Luxaciones

luxacion columna

 

Se dice que hay una luxación cuando un hueso se ha “salido de su sitio”. En el caso de la columna vertebral, estas luxaciones suelen ir acompañadas de la rotura de los ligamentos o de otras partes óseas de las articulaciones, lo que permite que se desplacen y se pierda la alineación de la columna.

Para determinar el tratamiento a seguir, se debe realizar una exploración clínica y una serie de pruebas radiológicas que aporten toda la información necesaria al médico.

En ningún caso se debe intentar “poner los huesos en su sitio” por medio de masajes o manipulaciones en la zona, ya que se podría dañar irreversiblemente tanto los huesos como el resto de elementos que rodean el punto donde se producido la lesión.

Dependiendo de cual ha sido el origen de la lesión, su importancia y las características del paciente (edad, estado físico, hábitos de vida…), el especialista determinará el tratamiento que, con frecuencia, hace necesario el paso por el quirófano para realinear y “asegurar” la correcta posición de los huesos de la columna. No hay que olvidar que, en la mayoría de los casos, se producen lesiones neurológicas severas.

Osteoporosis

osteoporosis

 

Los huesos están formados por tejido vivo que se va regenerando. Cuando esta regeneración no tiene lugar, se va perdiendo masa ósea y cambia su estructura, de tal forma que se vuelven más frágiles y quebradizos. Esta enfermedad es lo que se conoce como osteoporosis.

La osteoporosis no presenta síntomas y en muchas ocasiones, sólo se descubre después de que se haya sufrido una fractura.

Aunque afecta tanto a mujeres como a hombres, es muy frecuente entre las mujeres de más de 50 años, ya que una de sus causas está relacionada con la producción hormonal.

También la herencia genética, la falta de calcio y vitamina D, el consumo de tabaco y alcohol, los malos hábitos alimenticios o la falta de actividad física, pueden causarla o favorecer su avance.

Para saber si existe un cuadro de osteoporosis se debe realizar una prueba que se llama densitometría ósea y que sirve para medir la densidad de los huesos.

El tratamiento variará en función de las características de cada paciente y de cual sea el origen de su enfermedad pero, en general, se valorarán cambios en los hábitos de vida y alimenticios, combinados con algunos medicamentos que traten el dolor y aporten aquellos elementos que ayuden a fortalecer los huesos.

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