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Lumbar

Espondidolistesis

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La parte de abajo de la espalda –la zona lumbar– soporta el peso del cuerpo y aguanta muchas y diferentes presiones, ya que es una zona que puede girar y moverse en distintas direcciones.

Cuando una vértebra de esta zona se mueve, deslizándose fuera de su lugar, se produce lo que los médicos llaman espondidolistesis.

El deslizamiento de la vértebra puede ser hacia delante o hacia atrás, y los especialistas la clasifican en diferentes grados según la importancia de este desplazamiento.

El origen de esta patología puede estar en una espondidolisis anterior, accidentes, la práctica de deportes o actividades profesionales que obligan a realizar movimientos muy forzados de la columna lumbar o traumatismos fuertes.

También una degeneración severa de los discos puede ser motivo de que se desarrolle la espondidolistesis.

Esta afección puede provocar dolor en la espalda, en las piernas e incluso pérdida de fuerza.

El tratamiento dependerá del grado de la enfermedad pero, en general, se suele comenzar con analgesia y rehabilitación, reservando la cirugía para aquellos casos en los que no existe otra posibilidad.

Espondilolisis

espondilolisis espondilolistesis

 

Bien por una malformación en el hueso o bien por traumatismos repetidos, exceso de tensión del tendón o forzar la curvatura de la espalda, el pedículo de la vértebra se puede romper, separándose del resto de la articulación. Esto es lo que se conoce como espondilosisis.

Este tipo de lesión se suele dar en la parte baja de la espalda, y es frecuente entre los deportistas que practican gimnasia, fútbol americano, levantamiento de pesas o lucha, aunque también la realización de determinados ejercicios empleando técnicas inadecuadas la pueden provocar.

Los síntomas pueden ser el dolor en la zona lumbar, en las piernas o espasmos en la zona de la corva de la espalda, aunque en muchas ocasiones no hay ningún síntoma aparente y sólo se puede determinar la existencia de una espondilolisis a través de un estudio radiológico.

Dependiendo de las características de cada caso se requerirá un tratamiento diferente (analgesia, limitación del ejercicio, fisioterapia, etc. ), reservándose la cirugía únicamente para los casos más graves.

Es importante tratar adecuadamente cada caso, ya que si no se hace así, puede degenerar en una espondidolistesis.

Hernias de disco

hernia lumbar

 

Cuando las “almohadillas” que tenemos entre las vértebras para que no choquen entre sí –discos intervertebrales–, se desgarran y dejan que salga el fluido que tienen dentro, comprimiendo los nervios de alrededor y causando dolor, se dice que se ha producido una hernia de disco.

Cuando la parte externa de los discos se hace muy delgada por la degeneración del disco, se produce una deformidad –un pequeño bulto– que se denomina protusión.

Tanto la hernia como la protusión invaden un espacio que no les corresponde, por lo que pueden comprimir los nervios que están adosados a la columna, produciendo unos síntomas muy dolorosos e incluso la parálisis de los miembros inferiores en los casos más graves.

La necesidad de una intervención quirúrgica no depende de que se trate de una hernia de disco lumbar o de una protusión, sino que depende de lo que afecten al sistema neurológico. Es decir, que una hernia de disco que no produce ningún síntoma, no hay necesidad de operarla, mientras que si una protusión provoca una parálisis, será necesaria la cirugía.

Para determinar la importancia de la patología y su tratamiento más adecuado, recurriremos a las pruebas radiológicas –resonancia magnética y TAC– y a electromiogramas y electroneurogramas, que miden la actividad que existe en nervios y músculos.

Lumbalgias y ciáticas

ciatica

 

Cuando nos duele la parte de debajo de la espalda –coincidente con la zona que ocupan las vértebras lumbares de la columna vertebral– decimos que tenemos una lumbalgia.

Si este mismo dolor nos baja por la pierna –siguiendo el recorrido del nervio ciático–, lo que tenemos es una ciática.

Y si lo que nos duele son las dos cosas al mismo tiempo, lo que estamos padeciendo es una lumbociática.

Aunque existen muchos motivos por los que se puede producir este tipo de dolor (causas ginecológicas, urinarias, digestivas, de carácter hereditario…), es frecuente que sea por algún problema en la columna vertebral.

La falta de actividad física, el sobrepeso, la sobrecarga muscular y las malas posturas en la utilización de nuestra columna, pueden ser generadores o agravantes del dolor.

En muchos casos sólo es necesario hacer algo de reposo y tomar la medicación adecuada para calmar el dolor y reducir la inflamación pero, si no fuera suficiente, será necesario realizar una serie de pruebas diagnósticas para buscar su origen y poder determinar el tratamiento adecuado.

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